Se oye, se respira y se siente en el aire, ¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!
yo atado, sin poder ver, ni fijar la vista a algún lugar,
un olor penetra en mi piel, aquella espina filosa,
permanece clavada hasta que llegue la hora.
.jpg)
Cierro mis ojos, ya acabo todo
Los sollozantes ruidos se hacen cada vez más fuertes,
mujeres, niños, ancianos a la fuerza van entrando,
gritos desgarradores se oyen desde lo profundo de sus almas,
yo aguardando que me llegue la tortura no anhelada.
Veo pasar camiones y carros teniendo en alto la bandera Argentina,
en las calles caminan milicianos, en sus caras llevan pintada una parecida,
por un pequeño orificio, logro ver como celebran su victoria,
mientras yo aquí celebrando mi sufrimiento, acurrucado en congoja.
Me vendan la boca, sus palabras desgarradoras acuchillan mi piel,
extraño a mi familia, extraño a mis amigos, extraño a mis hijos...
¿estarán bien?, probablemente aguardando mi llegada, sí...
no la esperen, no lo lograré.
Entre mis gritos de dolor, los de celebridad florecen,
yo me hayo acurrucado, aguardando el final,
mi guardia baja, mi cuerpo débil, no puedo hacer nada,
permanecerá la huella marcada en mi de los que alguna vez, me amaron.
yo atado, sin poder ver, ni fijar la vista a algún lugar,
un olor penetra en mi piel, aquella espina filosa,
permanece clavada hasta que llegue la hora.
![]() |
| Cierro mis ojos, ya acabo todo |
Los sollozantes ruidos se hacen cada vez más fuertes,
mujeres, niños, ancianos a la fuerza van entrando,
gritos desgarradores se oyen desde lo profundo de sus almas,
yo aguardando que me llegue la tortura no anhelada.
Veo pasar camiones y carros teniendo en alto la bandera Argentina,
en las calles caminan milicianos, en sus caras llevan pintada una parecida,
por un pequeño orificio, logro ver como celebran su victoria,
mientras yo aquí celebrando mi sufrimiento, acurrucado en congoja.
Me vendan la boca, sus palabras desgarradoras acuchillan mi piel,
extraño a mi familia, extraño a mis amigos, extraño a mis hijos...
¿estarán bien?, probablemente aguardando mi llegada, sí...
no la esperen, no lo lograré.
Entre mis gritos de dolor, los de celebridad florecen,
yo me hayo acurrucado, aguardando el final,
mi guardia baja, mi cuerpo débil, no puedo hacer nada,
permanecerá la huella marcada en mi de los que alguna vez, me amaron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario